Por Joseba Fonseca
El secretario general de ATE Córdoba y de la CTA Autónoma provincial, Federico Giuliani, mantiene actualmente una estadía en Euskadi, donde denuncia la persecución política y judicial que afirma padecer en Argentina. Allí fue entrevistado por una periodista internacional que sigue de cerca los casos de criminalización de la protesta en América Latina.
Su visita al País Vasco comenzó el 31 de octubre y se extenderá hasta Navidad. Desde entonces reside en Martin Etxea, un centro de acogida para defensores de derechos humanos refugiados, ubicado en Gallarta. Su presencia allí no es casual: llegó tras haber pasado varios días detenido, con un brazo fracturado, en el marco de una protesta pacífica en Córdoba.
Una recuperación lenta y un relato de violencia institucional
Durante la conversación, la periodista le preguntó por la recuperación de su brazo, lesionado al momento de su detención. Giuliani detalló que el operativo policial se desató cuando intentaba, junto a otros referentes, ingresar a dialogar por reclamos alimentarios.
Según narró, la Policía cordobesa montó una emboscada y, a pesar de haberse entregado pacíficamente, terminó con una fractura provocada al momento de ser esposado. Pasó 24 horas esposado a una cama de hospital y luego fue trasladado al penal de Bouwer, donde estuvo cinco días.
Este episodio se sumó a un escenario de hostigamiento judicial que, asegura, ya acumula siete causas abiertas en su contra. Antes de viajar a Euskadi, presentó denuncias contra el fiscal Ernesto de Aragón, jefes policiales y funcionarios provinciales por apremios ilegales, tortura y abuso de autoridad.
Una persecución que antecede a Milei pero que se profundiza con su llegada al poder
Giuliani explicó a la periodista que su primera imputación ocurrió en 2023, durante el gobierno de Alberto Fernández, aunque remarcó que la situación actual es mucho más agresiva.
Aseguró que, con Milei, se consolidó “un modelo fascista avalado por el voto popular”, donde protestar pasó a considerarse un delito y donde las detenciones preventivas se utilizan sin criterios jurídicos.
Por qué eligió Euskadi como refugio temporal
El sindicalista relató que la idea de viajar al País Vasco se volvió urgente tras un allanamiento a su domicilio, una nueva imputación y la imposición de una fianza de 8.000 dólares, luego de que Milei visitara Córdoba en mayo de 2024 y se produjeran fuertes protestas.
El viaje, explicó, tiene un doble propósito: respirar ante el hostigamiento y construir redes internacionales que visibilicen la situación argentina.
En estos días se reunió con dirigentes de ELA y LAB, y anticipó que buscará involucrar a la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para denunciar la criminalización de dirigentes sindicales.
Un país empobrecido y fragmentado
Giuliani describió ante la entrevistadora un panorama alarmante:
- un 50% de la población argentina en situación de pobreza,
- miles de estatales despedidos,
- jubilados, personas con discapacidad y desocupados bajo recortes,
- y un movimiento obrero debilitado por la falta de unidad.
Para él, la CGT optó por una actitud complaciente frente al Gobierno. Como autocrítica, sostuvo que las organizaciones más combativas no lograron unificar las luchas de los distintos sectores afectados.
Advertencia al sindicalismo europeo: “No repitan nuestro error”
Uno de los ejes más contundentes de la entrevista fue el mensaje dirigido al movimiento obrero europeo. Giuliani alertó sobre la creciente presencia de la ultraderecha en gobiernos de todo el mundo:
“La extrema derecha ya gobierna en Argentina. Y lo logró con el voto de la clase trabajadora. Europa no puede permitir que la pasividad abra la puerta al fascismo”.
Instó a las centrales a apostar por la unidad real y a movilizarse masivamente para impedir retrocesos en derechos conquistados.
¿Temor a volver preso? Más incertidumbre que miedo
Ante la consulta de la periodista sobre el regreso a Argentina, Giuliani respondió que no siente miedo personal, pero sí inquietud por su familia. Recordó que su padre estuvo preso durante la última dictadura y que sus propios hijos vivieron su reciente detención.
Aseguró que el hostigamiento del fiscal De Aragón y la policía provincial continúa, pero insistió en mantenerse firme:
“Plata y miedo nunca tuve. Lo que sí hay es incertidumbre por lo que pueda ocurrir”.
Entre la denuncia y la búsqueda de solidaridad
Desde Euskadi, Giuliani afirma que buscará “todo el apoyo internacional posible” para enfrentar una etapa que, según anticipa, será aún más dura en Argentina. Advierte que la reforma laboral y tributaria que impulsa Milei “retrocede décadas en derechos” y que la criminalización de la protesta se volverá más severa.
Aun así, sostiene que la solidaridad obtenida en el País Vasco le brinda fuerzas para continuar. “Si a un secretario general lo encarcelan, ¿qué pueden esperar los trabajadores que salen a reclamar comida o empleo?”, reflexiona.
