La tensión en el sector metalúrgico sumó un nuevo capítulo tras la movilización encabezada por la Unión Obrera Metalúrgica Seccional Capital frente a la planta de la empresa Apholos S.A., en rechazo al despido de 52 trabajadores. La protesta reunió a más de 200 operarios y dirigentes sindicales, quienes denunciaron un fuerte ajuste laboral y acusaron a la firma de incumplir las normativas vigentes.
La manifestación se desarrolló en las puertas de la fábrica ubicada sobre la calle Beiró, en la Ciudad de Buenos Aires, donde el gremio expresó su preocupación por el impacto social de las cesantías y advirtió sobre el deterioro de la actividad industrial en el país. Desde la conducción sindical señalaron que el conflicto lleva varios meses sin resolución en el ámbito de la Secretaría de Trabajo.
El secretario general de la UOM Capital, Roberto Bonetti, apuntó tanto contra la política económica nacional como contra la conducción empresarial. Según sostuvo, la apertura de importaciones y la caída de la producción afectan seriamente a la industria, aunque remarcó que en el caso de Apholos también existieron errores de gestión por parte de la compañía.
Desde el sindicato denunciaron además irregularidades en el Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC) iniciado por la empresa. Afirmaron que la firma no habría cumplido con los requisitos legales correspondientes y que busca avanzar con despidos sin afrontar las indemnizaciones completas que les corresponden a los trabajadores afectados.
El caso de Apholos refleja, según el gremio, el retroceso productivo que atraviesa parte de la industria metalúrgica nacional. La empresa, que décadas atrás llegó a emplear alrededor de 300 trabajadores, fue reduciendo progresivamente su planta hasta llegar a menos de un centenar de operarios. Con los recientes despidos, la dotación quedaría reducida a apenas 37 empleados.
La conducción sindical declaró el estado de alerta y movilización y aseguró que continuará con medidas gremiales hasta lograr una solución que garantice la continuidad laboral o el pago de las indemnizaciones correspondientes. En paralelo, distintos sectores industriales advierten sobre un crecimiento de conflictos similares en varias fábricas del país, en un contexto marcado por suspensiones, caída del consumo y apertura de importaciones
