La secretaria general de UPCNBA analiza el escenario salarial de los trabajadores estatales bonaerenses, cuestiona el impacto de las políticas nacionales sobre las provincias y plantea una agenda que combina paritarias, fortalecimiento gremial, protagonismo juvenil, defensa de IOMA y construcción política hacia 2027. “No podemos quedarnos quietos mientras las familias de los trabajadores pierden poder adquisitivo”, sostiene.

La secretaria general de UPCNBA, Fabiola Mosquera, trazó un diagnóstico crítico sobre la situación que atraviesan los trabajadores estatales bonaerenses y anticipó cuáles serán los principales ejes de la organización sindical en los próximos meses.

En diálogo sobre la coyuntura económica, gremial y política, Mosquera puso el foco en la pérdida del poder adquisitivo, la necesidad de avanzar con la discusión salarial y el impacto que, según su mirada, tiene el escenario nacional sobre las finanzas provinciales.

Pero su análisis no se limita a la paritaria. La dirigente también destacó el proceso de renovación generacional dentro de UPCNBA, la participación del gremio en IOMA y la necesidad de que el movimiento sindical tenga una estrategia propia frente a los desafíos que plantea el escenario político de cara a 2027.

“El trabajador no llega a fin de mes”

Para Mosquera, la discusión salarial dejó de ser una cuestión estrictamente vinculada con porcentajes y pasó a convertirse en una problemática que atraviesa directamente la vida cotidiana de las familias estatales.

“La realidad se ve en los barrios, en los comercios y en cada familia. El trabajador tiene que hacer malabares para llegar a fin de mes”, sostiene la dirigente.

En ese sentido, cuestiona las lecturas que, según considera, no reflejan las dificultades que enfrentan diariamente los trabajadores.

“Podemos hablar de determinados índices, pero hay una realidad concreta: hay compañeros que llegan al día 15 o al día 20 y ya no tienen dinero. Tienen que recurrir a la tarjeta, refinanciar deudas o pedir créditos para poder sostener los gastos básicos”, explica.

Mosquera advierte que esta situación genera un proceso de endeudamiento que termina transformándose en un círculo difícil de romper.

Para la conducción de UPCNBA, la pérdida del poder adquisitivo no debe analizarse únicamente desde las estadísticas, sino también desde el impacto que tiene sobre el consumo, la alimentación, el alquiler, los servicios y la capacidad de las familias para proyectar su futuro.

“La paritaria es una herramienta que tenemos que defender”

Frente a este escenario, la dirigente coloca la negociación colectiva en el centro de la estrategia sindical.

“Nosotros vamos a seguir reclamando. El trabajador necesita una respuesta ahora. No podemos decirle que espere porque hay dificultades económicas o porque la provincia tiene problemas financieros”, plantea.

Mosquera reconoce las restricciones presupuestarias que atraviesa la administración bonaerense, pero considera que esas dificultades no pueden convertirse en un argumento para postergar las demandas salariales.

“La provincia tiene sus dificultades y sabemos cuál es el escenario nacional, pero nosotros tenemos una responsabilidad con nuestros trabajadores. Tenemos que buscar las herramientas para encontrar una solución”, sostiene.

La dirigente anticipa así una etapa de fuerte actividad gremial, con la reapertura de la discusión salarial como uno de los principales objetivos de UPCNBA.

El impacto del escenario nacional

En su análisis, Mosquera vincula directamente la situación de los trabajadores provinciales con las políticas económicas impulsadas por el Gobierno nacional.

La dirigente cuestiona particularmente la reducción de recursos destinados a las provincias y sostiene que las consecuencias terminan repercutiendo sobre los trabajadores y los servicios públicos.

“Si la Nación no envía los recursos que corresponden, la provincia queda condicionada. Pero eso no significa que nosotros vayamos a dejar de reclamar. El hambre y las necesidades de las familias no pueden esperar”, afirma.

Desde su perspectiva, el conflicto excede la discusión presupuestaria y forma parte de un debate más amplio sobre el rol del Estado y las condiciones laborales del sector público.

“Los jóvenes no son el futuro: son el presente”

Otro de los puntos destacados por Mosquera es la renovación generacional dentro de UPCNBA.

La dirigente considera que el movimiento sindical necesita incorporar nuevas generaciones a sus estructuras y espacios de decisión.

“Durante mucho tiempo se dijo que los jóvenes eran el futuro. Nosotros creemos que los jóvenes son el presente”, enfatiza.

En esa línea, destaca el trabajo desarrollado por la organización para fortalecer la participación de jóvenes delegados y dirigentes.

“Necesitamos compañeros jóvenes con energía, con formación y con ganas de defender los derechos de los trabajadores. Nosotros tenemos la experiencia y tenemos que transmitirla, acompañarlos y abrirles los espacios que necesitan”, sostiene.

Para Mosquera, el recambio generacional no implica desplazar la experiencia acumulada, sino combinarla con nuevas miradas y nuevas formas de participación.

“Los dirigentes que tenemos más años de militancia tenemos una responsabilidad: formar, acompañar y enseñar. Después serán ellos quienes tendrán que ocupar los espacios y llevar adelante las próximas discusiones”, agrega.

IOMA: “Hay que defenderlo desde adentro”

La agenda de Mosquera también incluye una preocupación central para los trabajadores estatales: el funcionamiento de IOMA.

La dirigente sostiene que la representación gremial dentro de la obra social constituye una herramienta concreta para defender los intereses de los afiliados.

“Nosotros queremos defender IOMA desde IOMA. Estar adentro significa poder conocer los problemas, discutirlos y buscar soluciones”, explica.

En ese sentido, reivindica la participación sindical en el directorio y plantea que la gestión debe estar orientada fundamentalmente a garantizar respuestas para quienes utilizan diariamente el sistema de salud.

“No estamos hablando solamente de una cuestión administrativa. Estamos hablando de compañeros que necesitan una prestación, un medicamento, una atención médica. Detrás de cada expediente hay una persona y una familia”, remarca.

Una mirada hacia 2027

El análisis de Mosquera también se proyecta sobre el escenario político de los próximos años.

La dirigente considera que el movimiento peronista debe atravesar una etapa de reflexión interna y autocrítica para poder construir una alternativa política hacia 2027.

“Tenemos que sincerarnos. Tenemos que hacer una autocrítica profunda y dejar de mirar solamente hacia afuera. Hay cosas que hicimos bien y otras que tenemos que revisar”, plantea.

Para Mosquera, la fragmentación constituye uno de los principales desafíos que deberá enfrentar el espacio político.

“Tenemos que encontrar una conducción, una estrategia y un objetivo común. Si cada uno tira para su lado, es muy difícil construir una alternativa”, sostiene.

La dirigente entiende que el movimiento sindical tendrá un papel relevante en ese proceso, aunque remarca que la discusión debe trascender las estructuras gremiales.

“El movimiento obrero tiene que estar presente. No podemos quedarnos en nuestras casas mirando por televisión cómo se deteriora la situación. Tenemos que participar, organizarnos y defender nuestras ideas”, afirma.

“Vamos a seguir dando la batalla”

Hacia el final de su análisis, Mosquera vuelve al punto que atraviesa toda su mirada: la defensa de los trabajadores estatales.

“Nosotros tenemos una responsabilidad histórica. No solamente con los compañeros que hoy están trabajando, sino también con nuestros hijos y nuestros nietos”, sostiene.

Y deja una definición que sintetiza el espíritu de su posicionamiento:

“Mientras el cuerpo dé, vamos a seguir dando la batalla. No nos vamos a quedar quietos. Vamos a defender el salario, el trabajo, IOMA y el Estado. Y vamos a seguir construyendo una organización fuerte, con experiencia, pero también con jóvenes que tengan la fuerza para tomar la posta”.

Con la discusión salarial nuevamente en agenda, el fortalecimiento de la estructura gremial como objetivo permanente y una mirada que ya comienza a proyectarse hacia 2027, Fabiola Mosquera plantea para UPCNBA una estrategia que combina negociación, organización y presencia política, con el trabajador estatal como eje de la agenda sindical.

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