Sectores sindicales más duros del movimiento obrero argentino anunciaron un paro general de 36 horas con movilización hacia el Congreso de la Nación para este viernes, en rechazo al proyecto de reforma laboral que vuelve a debatirse en la Cámara Alta. La convocatoria fue impulsada por el Frente de Sindicatos Unidos (FreSU), que agrupa a gremios como la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), Aceiteros, Aeronáuticos, la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) y las dos Centrales de Trabajadores de la Argentina (CTA).

La medida, que combina 24 horas de cese de actividades con 12 horas de movilización, fue presentada como una respuesta directa al avance de la reforma laboral en el Senado, donde el oficialismo busca sancionar la normativa antes del cierre del período de sesiones extraordinarias.

En el seno del sindicalismo, la iniciativa desató un aumento de la presión interna sobre la Confederación General del Trabajo (CGT). Los sectores considerados más combativos reclamaron que la central obrera encabezada desde Azopardo adopte una postura más contundente y convoque formalmente a la huelga extendida.

Hasta ahora, la conducción cegetista ha mostrado cautela y todavía no resolvió si acompañará la convocatoria de 36 horas ni si respaldará una movilización masiva al corazón del Poder Legislativo. Algunos dirigentes internos sostienen que repetir una movilización de gran escala podría no ser efectiva en este contexto, mientras que otros sectores mantienen que la profundización de la protesta es necesaria para frenar lo que consideran un ataque a derechos laborales.

Los sindicatos que integran el FreSU sostienen que la movilización de este viernes será un hito clave en la defensa de las conquistas históricas de los trabajadores, especialmente frente a un proyecto de reforma que consideran que precariza condiciones de empleo y reduce la protección social.


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