El referente de Luz y Fuerza Lomas de Zamora y funcionario del Ministerio de Trabajo bonaerense analizó el complejo escenario social tras las movilizaciones al Congreso y San Cayetano. Destacó la necesidad de una «unidad amplia» que trascienda las siglas sindicales para enfrentar las políticas nacionales que «empobrecen a los trabajadores».

En una reciente entrevista concedida al streaming de Data Conurbano, Jorge Torres, dirigente de Luz y Fuerza (Lomas de Zamora) y hombre de peso en la CGT Regional » Carlos Costello» de Lomas de Zamora , compartió su visión sobre el clima de tensión social y los desafíos que enfrenta el sindicalismo ante el actual modelo económico nacional. Para Torres, las masivas concurrencias a las movilizaciones de la semana pasada —tanto frente al Congreso como por San Cayetano— son un síntoma del «hartazgo» de la sociedad frente a políticas que generan incertidumbre y cierres de fábricas.

El enemigo en el «changuito» y la heladera

Torres fue tajante al definir la postura del movimiento obrero frente al Gobierno Nacional. «El enemigo es uno», afirmó, diferenciándolo de un mero adversario político, ya que considera que las medidas actuales están impactando directamente en el consumo básico de las familias: «Se están metiendo con el changuito, se están metiendo con la heladera y con el bolsillo».

En este contexto, el dirigente remarcó que la falta de paritarias libres, las demoras en las homologaciones de convenios y la «mal llamada» reforma laboral conforman un combo que obliga a los trabajadores a ganar la calle.

Hacia una «unidad amplia»

Uno de los ejes centrales de su análisis fue la construcción de la unidad. Torres abogó por una «unidad amplia» que no se limite únicamente al paraguas de la CGT, sino que integre activamente a las dos CTA, a los movimientos sociales (UTEP) y a las organizaciones libres del pueblo. Según explicó, el ajuste es «transversal» y afecta a todos los sectores por igual, lo que vuelve imperativo dejar de lado los «egos personales».

Respecto a la situación interna del peronismo, Torres se mostró optimista de cara al 2027. Aunque reconoció que existen matices y discusiones necesarias, descartó una ruptura definitiva: «No creo que vayamos de ninguna manera separados; vamos a llegar a una unidad, ya sea por consenso o a través de las PASO».

El desafío del trabajo informal

Desde su rol en el Ministerio de Trabajo de la Provincia de Buenos Aires, Torres subrayó que el gran reto del Movimiento Obrero Organizado hacia el futuro es reincorporar al círculo productivo a aquellos trabajadores que han caído en la informalidad. «Tenemos que ir por el trabajo con desarrollo, con derechos y bajo leyes que amparen a los trabajadores», sostuvo, mencionando como ejemplo el proyecto provincial para dar previsibilidad y derechos a los trabajadores de plataformas y delivery.

El mapa regional y el rol político

Sobre la normalización de la CGT Regional «Carlos Costello» de Lomas de Zamora, el dirigente evitó dar nombres propios para una eventual renovación de autoridades, pero fue firme en la necesidad de mantener la cohesión en el territorio. «Sea quien sea el que conduzca, va a estar apoyado por todos», afirmó, haciendo hincapié en que la unidad regional es factible si se prioriza «primero la patria, después el movimiento y por último los hombres».

Finalmente, Torres reclamó un rol protagónico para el sindicalismo en la mesa de decisiones políticas y en la conformación de listas electorales. «El movimiento obrero organizado debe tener igual o más representación de la que tuvo en los últimos tiempos», concluyó, enviando un mensaje claro a la conducción del Partido Justicialista sobre la importancia de la representación gremial en el mapa político que se viene.

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