La central obrera prepara un acto multitudinario para el 17 de Octubre con el objetivo de recuperar protagonismo dentro del peronismo. Pero detrás de la convocatoria existe una disputa mucho más profunda: distintos sectores sindicales ya exploran candidatos presidenciales, mientras Axel Kicillof también prepara su propia demostración de fuerza. Sergio Uñac, Sergio Massa, Dante Gebel y Jorge Brito aparecen entre los nombres que despiertan interés en el mundo gremial.
La Confederación General del Trabajo (CGT) prepara una jugada política que trasciende la organización de un acto por el Día de la Lealtad Peronista. La intención de realizar una concentración masiva en una cancha representa, en realidad, una demostración de fuerza dirigida hacia la dirigencia del Partido Justicialista: el sindicalismo quiere dejar en claro que pretende participar de las decisiones que definirán el rumbo del peronismo y, especialmente, del armado electoral de 2027.
La iniciativa surgió luego de que dirigentes sindicales quedaran fuera de una reunión de referentes políticos del peronismo realizada en el Hotel Emperador. La ausencia gremial fue interpretada como una señal de desplazamiento y alimentó un temor que atraviesa a buena parte de la dirigencia obrera: que las decisiones sobre candidaturas, listas y estrategia electoral vuelvan a resolverse sin la participación efectiva de los sindicatos.
Por eso, el 17 de Octubre empieza a adquirir una dimensión diferente. Ya no se trata solamente de reivindicar una fecha histórica para el movimiento peronista, sino de medir fuerzas, ordenar espacios y enviar señales hacia el interior de un espacio político que todavía no logró definir quién conducirá la etapa que viene.
Una CGT que busca recuperar centralidad
El desafío para la central obrera es doble. Por un lado, necesita mostrar que conserva capacidad de movilización y que sigue siendo un actor imprescindible dentro del universo peronista. Por otro, debe resolver sus propias diferencias internas, que se hacen cada vez más visibles a medida que aparecen distintos proyectos presidenciales.
La decisión de organizar un acto propio responde precisamente a esa necesidad de recuperar iniciativa. Una cancha colmada de trabajadores y militantes sindicales funcionaría como una fotografía política destinada a los dirigentes del PJ: el movimiento obrero pretende ser parte de la mesa donde se discuta el futuro del peronismo y no limitarse a acompañar decisiones tomadas por otros.
La dificultad apareció rápidamente. Axel Kicillof también decidió convocar a una concentración en La Matanza para celebrar el Día de la Lealtad, generando una competencia inesperada por la centralidad de una fecha cargada de simbolismo. La coincidencia además expone las distintas posiciones que conviven dentro de la CGT respecto del gobernador bonaerense.
La discusión sobre el lugar y la fecha del acto sindical, entonces, tiene un significado político mayor: quién logra reunir más gente también busca demostrar quién tiene mayor capacidad para influir en el armado que viene.
El dato que cambia el tablero: los gremios ya miran candidatos
Pero detrás de la pelea por el acto existe otra realidad que permite comprender mejor el movimiento de la CGT: el sindicalismo no tiene una única apuesta electoral.
Mientras algunos dirigentes trabajan silenciosamente para fortalecer una eventual candidatura presidencial de Sergio Uñac, ex gobernador de San Juan y actual senador nacional, otros vuelven a mirar a Sergio Massa, un dirigente con experiencia ejecutiva y electoral que conserva vínculos importantes con distintos sectores del peronismo.

La diversidad de apoyos revela que la CGT no funciona como un bloque político homogéneo. Sus dirigentes mantienen estructuras, intereses y vínculos propios, y cada sector comienza a explorar cuál puede ser la alternativa con mayores posibilidades de reconstruir una propuesta competitiva para 2027.
En ese sentido, la discusión interna no pasa solamente por respaldar a uno u otro dirigente. También se debate qué tipo de peronismo debe emerger después de la derrota electoral, la crisis de representación y el avance de Javier Milei sobre una parte importante del electorado tradicionalmente vinculado al movimiento nacional y popular.
Dante Gebel, otra carta que aparece en el mapa sindical

A ese escenario se suma una alternativa mucho más disruptiva: el proyecto “Dante Gebel Presidente”, que encuentra respaldo en algunos sectores sindicales y es impulsado, entre otros, por dirigentes como Juan Pablo Brey, del gremio de aeronavegantes, y José Minaberrigaray, vinculado al sector textil.
Quienes acompañan esa posibilidad esperan definiciones más concretas sobre una eventual candidatura presidencial. La expectativa está puesta en el acto que Gebel realizaría en un estadio de fútbol en noviembre, donde algunos dirigentes esperan señales capaces de transformar una construcción todavía incipiente en un proyecto político más definido.
La eventual incorporación de Gebel al escenario electoral tendría un impacto particular: significaría que una parte del sindicalismo está dispuesta a explorar figuras por fuera de las estructuras tradicionales del PJ, buscando ampliar el electorado y captar sectores sociales que hoy no se sienten representados por las opciones políticas existentes.
Jorge Brito y la búsqueda de la “ancha avenida del centro”

En las últimas semanas también comenzó a circular otro nombre: Jorge Brito.
El empresario aparece mencionado como un posible outsider con aspiraciones presidenciales y, según dirigentes sindicales que conocen sus movimientos, su objetivo sería construir una propuesta capaz de atraer a votantes desencantados con el gobierno de Javier Milei, pero también a sectores provenientes del peronismo no kirchnerista y de la denominada “ancha avenida del centro”.
La hipótesis es políticamente relevante porque refleja una preocupación que atraviesa a buena parte de la dirigencia sindical: cómo recuperar a los sectores populares y de clase media que alguna vez votaron al peronismo, pero que en los últimos años modificaron sus preferencias.
En ese sentido, Brito podría intentar ocupar un espacio que históricamente quedó disputado entre el peronismo moderado, el centro político y distintas expresiones empresariales con vocación electoral.
Más que una interna: una discusión sobre qué peronismo viene

La multiplicación de nombres —Kicillof, Uñac, Massa, Gebel y Brito— permite observar que la discusión dentro del peronismo excede ampliamente una interna entre dirigentes.
Lo que está en juego es la identidad política y electoral que tendrá el espacio en 2027.
Una alternativa es profundizar una identidad asociada al kirchnerismo y a la conducción territorial de Kicillof. Otra posibilidad consiste en avanzar hacia un peronismo más moderado, con dirigentes como Massa o Uñac. Y una tercera opción, todavía más abierta, sería construir una coalición capaz de incorporar figuras externas al PJ tradicional y disputar directamente el electorado que hoy se encuentra fuera de las estructuras partidarias.
El sindicalismo observa ese proceso con especial atención porque sabe que una eventual reconstrucción del peronismo también determinará su propio lugar de poder.
La CGT no solamente busca lugares en las listas legislativas. También pretende influir en la definición de la estrategia política, en la selección de candidatos y en el programa económico y social que pueda ofrecer el peronismo para enfrentar al oficialismo.
El 17 de Octubre como primer gran test
En ese contexto, la fecha histórica adquiere una dimensión electoral inesperada.
El acto que prepara la CGT puede convertirse en el primer gran test de fuerza del sindicalismo de cara a 2027. Si consigue una convocatoria importante, la central podrá exhibir músculo político y reclamar un lugar en las negociaciones. Si, en cambio, la movilización pierde volumen frente a otras expresiones peronistas, quedará expuesta la dificultad de los sindicatos para transformar su estructura organizativa en liderazgo político.
Y allí aparece el verdadero desafío.
El peronismo necesita reconstruir una identidad capaz de competir en un escenario profundamente transformado, mientras el sindicalismo intenta evitar que esa reconstrucción se haga a sus espaldas. Al mismo tiempo, distintos dirigentes gremiales ya comenzaron a explorar candidaturas y alternativas que van desde el peronismo tradicional hasta figuras externas a la política partidaria.
La disputa por el 17 de Octubre, entonces, es apenas la superficie de una pelea mucho más profunda. Debajo del acto, las banderas y la movilización se está definiendo quién tendrá la lapicera política del peronismo y qué nombres estarán en carrera para disputar el poder en 2027.
La cancha todavía no está definida. Pero el partido, dentro del peronismo, ya comenzó.
