El secretario general de la CATT y de la FeMPINRA analizó el presente del movimiento obrero, cuestionó la falta de articulación política del peronismo y advirtió sobre las consecuencias económicas de la pérdida de soberanía en la Hidrovía Paraná-Paraguay. También denunció la judicialización de la protesta sindical y planteó la necesidad de renovar los liderazgos frente a las transformaciones del mundo del trabajo.

El secretario general de la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT) y de la Federación Marítima, Portuaria y de la Industria Naval (FeMPINRA), Juan Carlos Schmid, trazó un diagnóstico sobre la situación política, sindical y económica de la Argentina durante una entrevista con Diego Genoud en el programa Fuera de Tiempo. En una extensa conversación, el dirigente abordó los desafíos que enfrenta el movimiento obrero, la crisis de representación del peronismo, el control de las vías navegables y el avance de las restricciones sobre la protesta social.

Uno de los conceptos centrales de su exposición estuvo vinculado a la experiencia política de Brasil y al liderazgo de Luiz Inácio Lula da Silva, a quien señaló como una referencia por su capacidad para construir acuerdos y articular intereses diversos.

Para Schmid, el mandatario brasileño representa una forma de conducción política que comprende la importancia del diálogo y la negociación como herramientas fundamentales de la democracia. En ese sentido, sostuvo que al peronismo argentino le está faltando una síntesis política capaz de reunir las distintas expresiones del movimiento y transformar su capacidad de movilización en un proyecto común.

“Lula es un hombre que entiende bien las relaciones de poder y la conciliación de los intereses”, afirmó el dirigente, quien destacó la trayectoria sindical del presidente brasileño y su experiencia para construir consensos en escenarios políticos complejos.

El peronismo, la ruptura con el sindicalismo y la falta de conducción

Al repasar la relación histórica entre el movimiento obrero y el peronismo, Schmid recordó el reclamo que Hugo Moyano había formulado públicamente durante un acto en el estadio de River Plate, cuando planteó la necesidad de que un trabajador llegara a la Presidencia de la Nación.

Sin embargo, aquella aspiración no consiguió traducirse en una representación electoral concreta. Para el titular de la CATT, la posterior ruptura entre el sindicalismo y el kirchnerismo constituyó un punto de inflexión en la relación entre las organizaciones gremiales y la conducción política.

Desde su perspectiva, la responsabilidad principal de aquel quiebre correspondió a la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner, aunque también reconoció responsabilidades en el sector sindical.

Para explicar su interpretación, recurrió a una comparación con su experiencia como marino: “La responsabilidad es del capitán”. Con esa metáfora, sostuvo que quien ejerce la conducción política tiene la mayor responsabilidad en la administración de las diferencias y en la construcción de acuerdos.

El dirigente también marcó una diferencia entre la realidad argentina y la brasileña. Consideró que, mientras en la Argentina existe una importante capacidad de movilización social y sindical, todavía no se ha logrado construir una síntesis política que permita canalizar esa fuerza en una propuesta unificada.

En esa línea, planteó la necesidad de pensar la renovación de los liderazgos y la incorporación de nuevas generaciones a los espacios de decisión. Destacó particularmente el papel de los cuadros jóvenes, con capacidad para desenvolverse en un escenario atravesado por las nuevas tecnologías y las transformaciones de la comunicación política.

Hidrovía: Schmid advirtió sobre una pérdida de soberanía que cuesta US$ 7.000 millones anuales

Otro de los tramos centrales de la entrevista estuvo dedicado a la situación de la Vía Navegable Troncal del Río Paraná y a la pérdida de capacidades nacionales en materia de transporte fluvial y marítimo.

Schmid cuestionó la ausencia de una política de Estado sostenida sobre los recursos estratégicos de la Argentina y recordó que por esa vía circula aproximadamente el 80% de las exportaciones nacionales. Se trata de un corredor fundamental para el funcionamiento del complejo agroexportador, la industria pesada, las refinerías, las terminales automotrices y el comercio exterior.

Desde su experiencia al frente del Sindicato de Dragado y Balizamiento, el dirigente sostuvo que las decisiones adoptadas durante las últimas décadas debilitaron la participación del Estado y de la flota nacional en una actividad estratégica para la economía.

En particular, cuestionó la dependencia de operadores privados y la pérdida de participación de la bandera argentina en el transporte fluvial. Según las estimaciones de un documento elaborado por el sindicato, la falta de bodega nacional representa una pérdida de aproximadamente 7.000 millones de dólares anuales en concepto de fletes.

“La falta de bodega nacional le cuesta al país una pérdida de 7.000 millones de dólares por año”, señaló Schmid, al advertir que esos recursos podrían permanecer dentro de la economía argentina mediante el desarrollo de una flota propia y la participación de empresas nacionales en el transporte de cargas.

En relación con el proceso de licitación de la Hidrovía, el dirigente cuestionó que no se hayan desarrollado alternativas que permitan fortalecer las capacidades operativas del Estado. Su planteo no apuntó a una estatización inmediata de todo el sistema, sino a una estrategia de inversión que le otorgue al sector público herramientas concretas para intervenir en la actividad.

Entre las propuestas mencionadas se encontraba la adquisición de tres dragas estatales, con un costo estimado de entre 25 y 60 millones de dólares por unidad, y la conformación de una empresa pública o mixta que pudiera hacerse cargo de determinados tramos de la vía navegable, particularmente entre Santa Fe y el norte del corredor.

La iniciativa, según relató, había sido presentada ante autoridades nacionales y provinciales, pero no encontró respaldo suficiente para avanzar.

Para Schmid, la discusión sobre la Hidrovía excede una cuestión administrativa o contractual: se trata de definir quién controla una infraestructura estratégica, quién presta los servicios de navegación y dónde quedan los recursos económicos que genera el comercio exterior argentino.

Judicialización de la protesta: preocupación por las sanciones contra los gremios

El titular de la CATT también expresó su preocupación por el endurecimiento de las medidas judiciales y administrativas contra organizaciones sindicales y dirigentes que participan de conflictos laborales.

En ese marco, denunció un proceso de judicialización de la protesta social y mencionó distintos episodios que, a su entender, reflejan una creciente presión sobre el ejercicio de la actividad gremial.

Entre ellos, hizo referencia a las actuaciones judiciales contra representantes del Sindicato del Subte, las sanciones económicas aplicadas a organizaciones como la Unión Tranviarios Automotor (UTA) y La Fraternidad, y las causas penales que involucran a delegados del Sindicato de Camioneros en San Nicolás.

Schmid cuestionó que la respuesta frente a los conflictos laborales se concentre en mecanismos punitivos y advirtió sobre el riesgo de que las herramientas judiciales terminen condicionando el derecho a la organización y a la protesta de los trabajadores.

También criticó la utilización de discursos centrados en el orden público cuando, desde su perspectiva, no se abordan las causas sociales y económicas que originan buena parte de los conflictos.

La transformación del sindicalismo frente a un nuevo mundo del trabajo

Schmid analizó los cambios que atraviesa el movimiento obrero y consideró que las estructuras sindicales tradicionales deben comprender las transformaciones que se produjeron en el mundo laboral durante las últimas décadas.

Al referirse al denominado moyanismo, sostuvo que ya no funciona como el articulador exclusivo del movimiento obrero y señaló que la estructura de la clase trabajadora argentina cambió profundamente como consecuencia de las transformaciones económicas iniciadas durante la última dictadura militar, las reformas estructurales de los años noventa y la actual expansión de las nuevas tecnologías.

La inteligencia artificial, los empleos de plataformas y las nuevas modalidades de contratación representan desafíos que obligan a las organizaciones sindicales a revisar sus estrategias de representación y defensa de los derechos laborales.

Finalmente, el dirigente vinculó estas transformaciones con los planteos del papa Francisco sobre la dignidad humana, la concentración económica y el impacto de la tecnología en las relaciones sociales y laborales.

En ese sentido, consideró que el debate sobre el futuro del trabajo no puede limitarse a una discusión sobre productividad o innovación tecnológica, sino que debe incorporar una reflexión más profunda sobre el lugar de las personas en una sociedad atravesada por cambios acelerados.

La entrevista dejó planteado un diagnóstico que atraviesa distintas dimensiones de la realidad argentina: la necesidad de reconstruir una conducción política capaz de articular intereses, recuperar capacidades estratégicas en el transporte y el comercio exterior, defender los derechos sindicales y adaptar las organizaciones de trabajadores a un mundo laboral en permanente transformación.

Para Schmid, el desafío no pasa solamente por discutir el presente del sindicalismo, sino también por construir una perspectiva política y social que permita recuperar la iniciativa y proyectar el futuro del movimiento obrero.

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