La Confederación General del Trabajo (CGT) ,planea una movilización masiva para el 7 de agosto, coincidiendo con la conmemoración de San Cayetano, patrón del trabajo.
Esta marcha busca capitalizar la actual debilidad del gobierno nacional, tras recientes reveses parlamentarios y tensiones con los gobiernos provinciales.
La protesta, con arranque en el santuario de Liniers y destino aún no resuelto entre la Plaza de Mayo y el Congreso, está en su fase de definiciones en la interna de la central obrera e incluye un aval sigiloso por parte de la jerarquía de la Iglesia Católica, según sus promotores sindicales.
La marcha, que cuenta con el respaldo de diversas organizaciones sindicales, sociales y políticas, representa la primera acción callejera de la CGT desde el Día del Trabajador. Se prevé la participación de las dos Centrales de Trabajadores Argentinos (CTA), movimientos sociales agrupados en la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP), y se considera la inclusión del peronismo, específicamente el Movimiento Derecho al Futuro liderado por Axel Kicillof.
Esta demostración de fuerza sindical no solo busca presionar al gobierno en materia laboral, sino que también se interpreta como un mensaje estratégico en el contexto de la interna del Partido Justicialista (PJ) y la renovación interna de la CGT.
La movilización, por lo tanto, se configura como un instrumento multifacético que combina reivindicaciones laborales con dinámicas políticas más amplias.
