En el marco de la celebración de San Cayetano, la Confederación General del Trabajo (CGT) ratificó su rechazo a la reforma laboral impulsada por el Gobierno y advirtió que el modelo que se intenta aplicar replica los altos índices de informalidad y precarización de países como Perú y Paraguay.
La central sindical difundió un documento el 7 de agosto en el que renovó su compromiso con los valores históricos del movimiento obrero: trabajo digno, justicia social, democracia participativa y oportunidades para todos. “La paz se construye con inclusión, no con miedo. Otro modelo de país es posible, uno donde el presente y el futuro no sean amenaza, sino esperanza compartida”, señalaron.
Dirigentes de la central remarcaron que, aún en tiempos de ajuste, es “indelegable” la defensa de los sectores más vulnerables. “La política debe ser una herramienta de transformación, no de resignación”, afirmaron, alertando que el Ejecutivo “ni siquiera disimula” su intención de reducir el empleo registrado a niveles similares a los de Perú, donde la informalidad llega al 70 %.
Según datos de la OIT, el 47,6 % del empleo en la región es informal, sin protección social ni estabilidad laboral, y la mayoría de esos trabajadores perciben ingresos por debajo de la línea de pobreza. La CGT advierte que la reforma laboral propuesta no es una vía para modernizar el país, sino un intento por flexibilizar derechos y debilitar la protección sindical.
“Sin Estado no hay Nación. Reivindicamos un Estado moderno y promotor del desarrollo estratégico que nos contenga a todos”, remarcaron, defendiendo instituciones como el Hospital Garrahan, el Conicet, el INTA, Vialidad Nacional y el Instituto Nacional del Cáncer. Para la central, el equilibrio fiscal “no puede lograrse a expensas del desequilibrio social ni por imperio de la insensibilidad y la represión”.
En su mensaje, la CGT reafirmó que el verdadero camino hacia la competitividad no es el recorte salarial ni el vaciamiento de convenios colectivos, sino el impulso a un modelo productivo e industrial inclusivo. “El trabajo no es un privilegio, es un derecho y la base de una democracia sólida”, concluyeron.
