El gremio liderado por Juan Pablo Brey advirtió que la autorización para que la empresa de capitales extranjeros opere rutas internas no responde a criterios técnicos, sino a una decisión política que promueve la desregulación, la precariedad laboral y la pérdida de control estatal sobre los cielos argentinos.
Una decisión política, no técnica
A través de un fuerte comunicado titulado «LATAM Chile en el cabotaje: una decisión política contra la aviación argentina», la Asociación Argentina de Aeronavegantes expresó su absoluto rechazo a la habilitación de la compañía extranjera para operar vuelos domésticos en el país. Para el sindicato, esta medida no representa una «apertura» genuina, sino un «desmantelamiento encubierto» del sistema aerocomercial nacional.
Desde el gremio destacaron que el cabotaje es una actividad estratégica que ningún país soberano entrega sin un control efectivo. «Permitir que una empresa extranjera opere rutas internas implica renunciar a la trazabilidad y a la capacidad del Estado de resguardar un sistema sensible para la conectividad y el desarrollo», señalaron.
El fantasma de la precarización laboral
Uno de los puntos más críticos de la denuncia radica en el impacto que esta medida tendrá sobre los trabajadores del sector. Según Aeronavegantes, el modelo de LATAM en la región se caracteriza por la flexibilización, la tercerización y el debilitamiento de los convenios colectivos de trabajo.
«Su habilitación introduce un esquema ya conocido en la región: menos derechos y mayor precariedad. Esta medida amenaza miles de puestos de trabajo y degrada carreras profesionales construidas a lo largo de décadas», advirtieron desde el sindicato.
Asimismo, recordaron que la experiencia de la compañía en otros países muestra un patrón reiterado de:
- Confrontación con las organizaciones sindicales.
- Desconocimiento de la negociación colectiva.
- Presión permanente para reducir los estándares laborales y de seguridad.
Soberanía vs. Desregulación
Para Aeronavegantes, el argumento de la «modernización» y la «eficiencia» esconde, en realidad, una transferencia de mercado hacia intereses extranjeros. El gremio sostiene que no puede haber progreso si el costo es la destrucción del empleo argentino y la entrega del control del espacio aéreo.
«Defendemos una aviación con trabajadores argentinos, bajo control nacional, segura y con derechos», concluye el documento, dejando clara la postura de resistencia frente a lo que consideran una competencia desleal contra las empresas y trabajadores que invierten y sostienen la actividad en el país.
