La Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE) denunció en las últimas horas el estancamiento de las negociaciones paritarias con el sector empresarial, al que acusa de presentar propuestas «inaceptables» frente al creciente deterioro del poder adquisitivo de los trabajadores rurales.
Desde el gremio advirtieron que la situación es crítica: “No vamos a aceptar aumentos de miseria mientras nuestros compañeros no pueden cubrir ni la canasta básica”. Según cifras compartidas por el sindicato, la remuneración mínima de un peón general se encuentra en $828.764,25, mientras que el ingreso necesario para que una familia no sea considerada pobre, según datos del INDEC, supera los $1.100.000.
“Los productores se niegan a ofrecer aumentos salariales justos”, remarcaron desde UATRE, al tiempo que subrayaron que la oferta patronal no contempla el impacto real del aumento del costo de vida. En ese marco, el gremio exige una “recomposición real del salario rural” y la implementación de un esquema de actualización automático que acompañe la inflación.
La crítica situación salarial se agrava por la ausencia de respuestas del sector empleador, según la conducción sindical. “Mientras el precio de los alimentos y los servicios no deja de subir, nuestros salarios siguen estancados. Estamos en una emergencia social que necesita soluciones urgentes”, indicaron.
UATRE representa a miles de trabajadores que desempeñan tareas esenciales para el funcionamiento del sector agropecuario argentino. El conflicto, que pone de manifiesto las tensiones entre capital y trabajo en un contexto inflacionario, podría tener repercusiones en distintas regiones productivas del país si no se alcanza una solución en el corto plazo.
