La disputa por la conducción del Sindicato de Empleados de Comercio sumó un nuevo capítulo judicial y dejó, al menos por ahora, a Armando Cavalieri como único candidato en las elecciones del gremio. Un fallo de la Justicia laboral excluyó a la lista opositora Celeste-Verde, encabezada por Sabrina Paredes, al considerar que no cumplía con el requisito estatutario de avales necesarios para competir.

La resolución judicial estableció que la lista necesitaba reunir 1.504 avales válidos para participar de los comicios. Sobre las firmas presentadas por la oposición, fueron objetadas 1.238 luego de una pericia caligráfica, según surge del expediente.

La decisión deja a Cavalieri, de 89 años, frente a un nuevo proceso electoral que podría consagrarlo para su undécimo mandato consecutivo al frente del sindicato mercantil. Sin embargo, la contienda está lejos de terminar: Paredes ya anticipó que apelará el fallo y cuestionó duramente el recorrido judicial que terminó dejando a su lista fuera de la elección.

Paredes denunció un presunto “forum shopping”

La dirigente opositora sostuvo que Cavalieri habría recurrido a un tribunal que consideró “amigo” para evitar que la disputa se resolviera en las urnas y denunció un presunto forum shopping, expresión utilizada para referirse a la búsqueda de un ámbito judicial considerado favorable para una determinada estrategia.

Paredes también afirmó que su espacio había recusado a los jueces Pesino y González. Entre los argumentos mencionados por la dirigente aparece el vínculo político y público que, según planteó, tuvieron ambos magistrados con su abogado defensor, Leandro Recalde, a través del hermano de este último, el senador nacional Mariano Recalde.

En particular, Paredes hizo referencia a diferencias públicas vinculadas con decisiones judiciales y políticas laborales. Entre ellas mencionó el aval a la denominada ley de modernización laboral y la intervención judicial de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), dispuesta luego de que la Justicia detectara irregularidades en las elecciones de una de sus seccionales.

Las acusaciones forman parte de la estrategia de la oposición para cuestionar el proceso y serán materia de las instancias judiciales que continúen a partir de la apelación anunciada.

Cuatro décadas al frente de Comercio

Con la oposición electoralmente relegada, Cavalieri se encamina a renovar nuevamente su liderazgo al frente del sindicato mercantil, una conducción que se extiende durante décadas y que atravesó diferentes etapas políticas de la Argentina.

El dirigente tuvo participación en la estructura sindical durante la última dictadura y posteriormente mantuvo diálogo con distintos gobiernos democráticos, consolidando una posición de fuerte influencia dentro del movimiento obrero.

En esta nueva etapa volverá a estar acompañado por Carlos Pérez, presidente de OSECAC y uno de los principales articuladores de la estructura gremial y de la relación con los delegados.

Pérez también aparece como una figura central en la estrategia de consolidación del oficialismo dentro del sindicato. Desde el entorno de Cavalieri se le atribuye un papel relevante en la neutralización de sectores opositores dentro de grandes cadenas de supermercados, entre ellas Coto.

Paredes, una rival surgida desde el oficialismo

La candidatura de Sabrina Paredes tiene además una particularidad: se trata de una dirigente que durante años formó parte de la estructura del propio sindicato.

Exdelegada de Carrefour y actual secretaria de la Mujer del gremio, Paredes rompió su vínculo con Cavalieri y Pérez luego de presentar una denuncia judicial por presuntos sobreprecios cercanos a los $9.500.000 en la compra de pañales por parte del sindicato.

La dirigente también vinculó su salida de Carrefour, pese a contar con protección sindical por su condición de delegada, y su posterior alejamiento del gobierno de Axel Kicillof —donde se desempeñó en el Ministerio de Trabajo bonaerense— con una presunta operación atribuida a Pérez. Se trata de afirmaciones realizadas por Paredes que forman parte de su denuncia y de su enfrentamiento con la conducción mercantil.

El enfrentamiento actual se inscribe, además, en una secuencia que se repite en las últimas tres elecciones del sindicato: Cavalieri tuvo primero como retador a Oscar Nieva, luego a Ramón Muerza y ahora a Paredes. En los tres casos, los desafiantes surgieron de sectores vinculados previamente con la estructura oficialista.

El argumento de Cavalieri

Desde el oficialismo sindical defendieron el fallo y remarcaron que la decisión judicial simplemente confirmó las condiciones establecidas por el estatuto.

“La Justicia respaldó el planteo realizado para que se respetaran las condiciones establecidas por el estatuto y ratificó un principio central del proceso electoral: las reglas y los requisitos para competir deben ser cumplidos por todas las listas”, sostuvo Cavalieri a través de un comunicado.

Según el dirigente, la lista Azul presentó más de 15.000 avales, mientras que la Celeste-Verde presentó 1.649. El padrón tendría alrededor de 50.000 afiliados en condiciones de votar.

La diferencia entre las cifras presentadas y la cantidad de avales finalmente considerados válidos se convirtió en el centro de la disputa judicial.

Una elección con final abierto

Aunque el fallo dejó a Cavalieri prácticamente sin competencia electoral, la batalla política y judicial continúa. Paredes anunció que apelará la resolución y buscará revertir su exclusión para llegar a las urnas.

Del otro lado, el oficialismo sostiene que simplemente se aplicaron las reglas previstas por el estatuto y que todas las listas deben cumplir los mismos requisitos.

Así, la elección que debía definir una nueva conducción del Sindicato de Comercio quedó transformada en una disputa que excede las urnas: enfrenta a una conducción histórica con una dirigente surgida de sus propias filas y vuelve a poner bajo la lupa la democracia interna, la renovación sindical y el poder de las estructuras históricas del movimiento obrero argentino.

Por ahora, Cavalieri tiene el camino despejado hacia su undécimo mandato. Pero la última palabra podría volver a tenerla la Justicia.

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