El Frente de Sindicatos Unidos planteó que el Salario Mínimo Vital y Móvil debería superar los $3,1 millones para garantizar las necesidades básicas de una familia trabajadora. El planteo vuelve a poner en el centro del debate sindical la pérdida del poder adquisitivo y la distancia entre los ingresos laborales y el costo de vida.
El debate por el Salario Mínimo Vital y Móvil (SMVyM) volvió a ocupar un lugar central en la agenda del movimiento obrero. El Frente de Sindicatos Unidos (FreSU-Federal) sostuvo que, de acuerdo con sus estimaciones para julio, un trabajador necesitaba $3.116.298 mensuales para cubrir las necesidades básicas contempladas por la legislación laboral y la Constitución Nacional.
El monto señalado por la organización sindical representa una diferencia de magnitud frente al salario mínimo vigente y, según el planteo del FreSU, expone la brecha existente entre el piso salarial establecido formalmente y los recursos necesarios para sostener una vida digna.
La discusión no se limita, según los sindicatos que integran el espacio, a una cuestión estrictamente salarial. El eje está puesto en la capacidad efectiva de los ingresos para garantizar alimentación, vivienda, educación, salud, transporte, esparcimiento, vacaciones y previsión social.
Un cálculo basado en las necesidades básicas
El FreSU elaboró su estimación tomando como referencia las nueve necesidades contempladas por el artículo 14 bis de la Constitución Nacional y el artículo 116 de la Ley de Contrato de Trabajo.
Dentro de la composición presentada por el espacio sindical aparecen rubros como alimentación adecuada, vivienda, educación y cultura, salud, transporte, vacaciones, esparcimiento y previsión social.
Según los valores difundidos, el cálculo incluye $664.499 destinados a alimentación, $624.473 para vivienda, $145.682 para educación y cultura, $381.127 para salud, $676.295 para transporte, vacaciones y esparcimiento y $342.793 para previsión social.
La suma de estos componentes constituye, para el FreSU, una referencia del ingreso necesario para que un trabajador pueda cubrir las necesidades esenciales de su grupo familiar.
La pérdida del poder adquisitivo, en el centro del reclamo sindical
Durante una conferencia de prensa realizada en la sede de la Unión Obrera Molinera, dirigentes sindicales volvieron a advertir sobre el deterioro de los ingresos laborales.
El secretario general de la Federación Aceitera y Desmotadora de Algodón, Daniel Yofra, vinculó la recuperación salarial con la capacidad de organización y movilización de los trabajadores. En la misma actividad, el secretario general de Pilotos, Pablo Biró, cuestionó que el actual valor del salario mínimo permita cubrir las necesidades que establece la normativa.
El planteo del FreSU se inscribe así en una discusión más amplia que atraviesa a las organizaciones sindicales: cómo recuperar el poder de compra de los trabajadores frente al incremento de los gastos cotidianos y a una estructura de ingresos que, según el diagnóstico gremial, quedó rezagada frente al costo de vida.
Salarios y endeudamiento familiar
Otro de los puntos señalados por el Frente de Sindicatos Unidos es el creciente recurso al endeudamiento para afrontar gastos corrientes.
De acuerdo con los datos difundidos por la organización y citados por InfoGremiales, la deuda de los hogares habría aumentado en $46 billones desde el inicio de la actual gestión nacional, mientras que la morosidad se habría multiplicado durante el último año.
Para el espacio sindical, este fenómeno representa una señal de alerta: cuando los ingresos laborales dejan de alcanzar para cubrir las necesidades cotidianas, las familias recurren al crédito para sostener consumos básicos, trasladando al futuro gastos que deberían poder financiarse con el salario.
Un reclamo que reúne a distintos sectores del movimiento obrero
El FreSU-Federal reúne organizaciones sindicales pertenecientes a las tres centrales obreras. Entre ellas se encuentran la UOM, ATE, Federación Aceitera y Desmotadora, Conadu, Conadu Histórica, Fesprosa, organizaciones aeronáuticas, marítimas, fluviales, molineras, papeleras y viales, entre otras.
La diversidad de sectores que participan del espacio refleja una preocupación común: la necesidad de discutir el valor del trabajo y establecer un piso salarial que permita garantizar condiciones de vida acordes con los derechos reconocidos por la legislación argentina.
En ese marco, el salario mínimo aparece como una referencia particularmente relevante no sólo para quienes perciben directamente ese ingreso, sino también para distintas escalas salariales, prestaciones y negociaciones que toman ese valor como parámetro.
El desafío de recuperar el salario como eje de la agenda gremial
El planteo de llevar el Salario Mínimo Vital y Móvil por encima de los $3,1 millones vuelve a instalar una discusión histórica del sindicalismo argentino: cuál debe ser el ingreso mínimo que permita a una familia trabajadora vivir dignamente.
Más allá de las diferencias entre las distintas organizaciones y de las discusiones económicas sobre cómo alcanzar ese objetivo, el diagnóstico presentado por el FreSU pone el foco en una cuestión concreta: la distancia entre el salario mínimo y el costo real de sostener una familia.
La disputa por los ingresos, las paritarias y las condiciones laborales continúa siendo, de este modo, uno de los principales ejes de la agenda sindical. Para el FreSU, recuperar el poder adquisitivo requiere volver a colocar al salario como una herramienta central para garantizar derechos y mejorar las condiciones de vida de los trabajadores.
Fuente: InfoGremiales. La presente nota desarrolla y reelabora periodísticamente la información publicada el 16 de septiembre de 2026.
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