Tras un prolongado alejamiento de la actividad político-sindical, Pablo Moyano reapareció públicamente con una definición clara y contundente frente al debate por la reforma laboral impulsada por el gobierno de Javier Milei. En un gesto que vuelve a marcar distancia con la estrategia de su padre, Hugo Moyano, el dirigente anunció su incorporación al frente gremial combativo que encabezan la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), la Federación de Aceiteros y las dos CTA, con el objetivo de enfrentar el proyecto oficial en las calles.
Mientras desde la conducción de la CGT se sostiene una postura de negociación y diálogo, el referente camionero optó por respaldar una línea de confrontación directa. Su regreso al primer plano se produjo a través de una reunión con el secretario general de la UOM, Abel Furlán, uno de los principales críticos del rumbo adoptado por la central obrera, y se completó con declaraciones radiales de fuerte tono político.
En diálogo con Radio Gráfica, Moyano calificó la iniciativa oficial como “una reforma laboral regresiva” y advirtió que su aprobación implicaría un retroceso histórico en materia de derechos. “Nos quieren llevar a una situación cercana a la esclavitud, donde incluso los jubilados terminarían financiando las indemnizaciones de los trabajadores”, sostuvo. En ese marco, confirmó su decisión de sumarse a las acciones que prepara el nuevo espacio sindical opositor: “Hay que estar en la calle. Con Furlán estamos armando un frente que va a movilizarse en Córdoba, Rosario y cuando el proyecto llegue al Congreso”.
El frente gremial, presentado la semana pasada, ya anunció un plan de lucha que se iniciará con una movilización en Córdoba, continuará el 10 de febrero en Santa Fe y podría escalar a un paro nacional acompañado de una gran concentración el día en que el Senado trate la reforma laboral incluida en la Ley Bases.
Durante su reaparición pública, Moyano también apuntó contra varios gobernadores por su eventual respaldo parlamentario al proyecto del Ejecutivo nacional. “Está claro que este es un gobierno que viene por los derechos laborales, pero no se entiende la actitud de algunos gobernadores que dicen ser peronistas y dudan ante esta reforma”, cuestionó, mencionando a los mandatarios de Córdoba, Tucumán y Catamarca. Como ejemplo, recordó el apoyo del gobernador tucumano Osvaldo Jaldo a la Ley Bases, pese a su vínculo previo con el movimiento sindical.
Además, el dirigente reclamó un mensaje político más firme hacia el Gobierno, el sector empresario y el propio peronismo. “Esto también ocurre porque no hay una conducción clara en el peronismo. Esperamos que la movilización permita frenar o al menos postergar el tratamiento de la reforma”, señaló.
Desde su rol como presidente del Club Deportivo Camioneros, Moyano expresó preocupación por la falta de reacción frente al avance sobre los derechos adquiridos. “Si no hay una confrontación total en la calle, nos van a pasar por encima. En muy poco tiempo quieren borrar conquistas históricas. Vamos a resistir para impedirlo”, afirmó.
En relación con la CGT, de la que renunció en noviembre de 2024 por diferencias con su perfil dialoguista, evitó un tono de ruptura explícita, aunque dejó en claro su desacuerdo con la estrategia actual. “Hace tiempo que no hablo con los compañeros de la CGT, pero quienes van a movilizarse son los metalúrgicos, los aceiteros y otros sindicatos que no están dispuestos a resignar derechos”, concluyó.
